Uptick in Northern Border Crossings Places Canada-U.S. Third Country Agreement under Pressure


Estados Unidos y Canadá son dos de los principales destinos para los solicitantes de asilo a nivel mundial. En el 2002, entre ambos se firmó el Acuerdo de Tercer País Seguro (STCA por sus siglas en inglés) con el objetivo de cooperar en la gestión de solicitudes y entró en vigor en el 2004. Pero, ¿cuáles son las implicaciones explícitas de un acuerdo de este tipo? Lo principal es que conlleva que los solicitantes de asilo obtengan protección de refugiados en el primer país al que ingresan, pues en teoría ambos pueden garantizar la seguridad de la persona.
La firma del STCA fue la medida por la que optaron tanto el gobierno estadounidense como canadiense para disminuir el número de solicitudes de asilo recibidas y eliminar la naturaleza duplicativa del sistema de refugio en América del Norte, es decir, si el estatus de refugiado le era negado a la persona en Estados Unidos esta podía dirigirse a los puertos de entrada canadienses para hacer su solicitud. El establecimiento de este acuerdo también pone en cuestión el principio de no devolución (non-refoundment) establecido en la Convención de Viena sobre Derecho de los Refugiados de 1951, respecto a la cual Canadá tiene responsabilidades internacionales.
En el año posterior a su entrada en vigor, los resultados del STCA fueron favorables. En un principio, cumplió su objetivo pues las solicitudes a Canadá disminuyeron drásticamente. Sin embargo, también ha tenido consecuencias negativas. Para el año 2017, en la frontera norte de Estados Unidos se vio un aumento del flujo de personas que cruzaban hacia Canadá de forma ilegal para evitar las disposiciones del STCA. Esta tendencia pone en peligro a los solicitantes de asilo, ya que los vuelve vulnerables a ser cooptados y explotados por redes de tráfico de personas. Además de que el terreno por el cual tienen que cruzar está poco poblado lo que dificulta su identificación por parte de las autoridades fronterizas canadienses.
El aumento en los cruces fronterizos no autorizados ha ocasionado la necesidad de reexaminar el acuerdo. Al interior del parlamento canadiense, se pudieron observar dos posturas. Por un lado, los conservadores propugnaron porque no se les permitiera el acceso al sistema de refugio canadiense a aquellas personas que cruzaran la frontera de forma no autorizada. Por otro lado, el primer ministro Justin Trudeau del Partido Liberal mantuvo su promesa de mantener a Canadá como un “país abierto”. Aunado a esto, las presiones externas generadas por las acciones del presidente estadounidense, Donald Trump, ponen a Canadá en una encrucijada entre mantener un enfoque de bienvenida o endurecer los controles fronterizos que limitarían el ingreso a este país. 
FUENTE: Sela Cowger, “Uptick in Northern Border Crossings Places Canada-U.S. Third Country Agreement under Pressure”. Migration Policy Institute. 26-04-2017.

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