Trade Under Trump


Las elecciones intermedias del 6 de noviembre en Estados Unidos fueron un buen momento para analizar el trabajo que ha desempeñado Donald Trump en la presidencia, así que, respecto a la agenda comercial, ¿qué ha hecho el mandatario hasta ahora y que podrá hacer en un futuro?
Douglas A. Irwin, profesor de economía en Dartmouth College y autor del libro Clasing Over Commerce: A History of US Trade Policy, escribió en su artículo “Trade Under Trump” publicado en la revista estadounidense Foreing Affairs, que durante la campaña presidencial de 2016, Donald Trump afirmó repetidamente que sus socios comerciales se estaban aprovechando de los Estados Unidos. Los malos acuerdos comerciales, dijo, eran los culpables de la pérdida de empleos y la profundización de los déficits comerciales. Sin embargo, nunca expuso en detalle lo que pretendía hacer al respecto, y su política comercial como presidente no ha sido más que una casualidad.
Irwin menciona que en uno de los primeros actos oficiales, Trump retiró a los Estados Unidos de la Asociación Transpacífica (TPP) precipitadamente, sin siquiera considerar renegociar o cambiar el nombre del pacto. También amenazó con retirar a Estados Unidos del TLCAN. Sin embargo, en este caso, sabiamente optó por continuar las negociaciones. A pesar de la postura hostil de la administración durante las conversaciones, la renegociación de lo que Trump llamó el "peor acuerdo comercial" se logró con algunos cambios significativos en el acuerdo original. Otro aspecto que deja claro el autor del artículo es la implementación de aranceles. Los presidentes de los Estados Unidos no pueden cambiar los aranceles por capricho, y el Congreso, no el presidente, es constitucionalmente responsable de regular el comercio.  No obstante, en agosto de 2017, el mandatario le dijo al personal superior de la Oficina Oval: "Quiero aranceles, tráeme algunos aranceles", en consecuencia, sus deseos se hicieron realidad. A mediados de 2018, el gobierno desempolvó un antiguo estatuto que permitía al presidente imponer aranceles si determinaba que eran necesarios para la seguridad nacional. Después de que se completaron las investigaciones necesarias, Trump impuso un arancel del 25% sobre el acero importado y un arancel del 10% sobre el aluminio importado.
Por otra parte, la lucha contra China ha sido un tema relevante. Douglas A. Irwin expone que la agenda anti-China de la administración Trump está impulsada no sólo por sus preocupaciones económicas, sino también por su creencia de que China representa una amenaza para los intereses globales de Estados Unidos. En agosto de 2017, la administración recurrió a la Sección 301 de la Ley de  Comercio de 1974, la misma disposición que la administración de Reagan utilizó contra Japón en los años ochenta. Esa ley le permite al presidente tomar represalias contra las prácticas comerciales desleales extranjeras, según lo juzgan los funcionarios de los Estados Unidos en lugar de la Organización Mundial del Comercio. Así pues, en abril de este año, Trump impuso aranceles sobre las importaciones estadounidenses de China por un valor de 50.000 millones de dólares. Sin embargo,  China luego tomó represalias contra las exportaciones agrícolas de Estados Unidos. Irwin considera que “las negociaciones con China fueron, en el mejor de los casos, a medias”.
Donald Trump es conocido por expresar sus descontentos, la  Organización Mundial del Comercio no se salvó de sus palabras, pues el presidente declaró que dicha organización “es incluso peor que el TLCAN”. Además, opina que está diseñado para aprovecharse de los Estados Unidos e incluso ha mostrado sus deseos de deja la OMC. Irwin manifiesta que la principal queja de la administración ante la OMC es que no da lugar a aranceles recíprocos, sólo a los no discriminatorios. Es decir, algunos países pueden tener niveles arancelarios más altos que otros; el único requisito es que no puedan favorecer a un país sobre otro, sin un acuerdo de libre comercio. La administración también se queja de que el sistema de solución de diferencias de la OMC ha sobrepasado su autoridad y no respeta la soberanía estadounidense. A pesar de que el mandatario ha mostrado sus deseos de alejarse de la Organización, Irwin dice que “la administración no parece lista estar lista para ir tan lejos”.
Finalmente, ¿cómo se visualiza el futuro? Douglas A. Irwin manifiesta que la política de Trump está obsesionada con el déficit comercial. Así que, sin importar el resultado de las elecciones intermedias, es probable que la administración continúe con una agenda comercial activa y perturbadora. Los republicanos, incluso los del Medio Oeste, donde las represalias extranjeras contra las exportaciones agrícolas han cobrado su peaje, han sido reacios a controlar al presidente. Mientras tanto, es probable que los demócratas apoyen muchos de sus movimientos para proteger la manufactura nacional. En cualquier caso, Trump ha invocado leyes específicas que le permiten imponer aranceles sin la aprobación del Congreso, aunque necesitará la aprobación legislativa para nuevos acuerdos comerciales, como el renovado TLCAN.
FUENTE: A. Irwin, Douglas. “Trade Under Trump”. Foreign Affairs. 11-06-18.

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