Procesos Eco. Boletín No. 157
La cumbre de tres días en Washington entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping constituye un ejercicio paradigmático de diplomacia de alto nivel, caracterizado por un marcado contraste entre el simbolismo político y el alcance sustantivo de sus acuerdos. En un entorno internacional condicionado por la reconfiguración del Orden Mundial y la creciente influencia del Gran Sur Global, la diplomacia china buscó posicionar el concepto de coexistencia pragmática bajo la premisa de que Pekín y Washington deben ser «socios y no rivales». Desde la perspectiva analítica, el encuentro reflejó el intento de ambas potencias por institucionalizar un esquema de "competencia gestionada" que prevenga una escalada conflictiva en áreas de alta fricción estratégica.
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