Boletín No. 156: Procesos Eco. (Paradiplomacia y minerales críticos)
El conflicto comercial entre Estados Unidos y Canadá representa una ruptura sin precedentes en la integración económica de América del Norte. Este desacuerdo pone a prueba la durabilidad de los acuerdos multilaterales (como el T-MEC/USMCA) frente al resurgimiento de políticas de proteccionismo y coerción comercial. El detonante central fue la imposición por parte de la administración estadounidense (liderada por Donald Trump) de aranceles punitivos de hasta un 50% sobre aproximadamente 20.000 millones de dólares en productos canadienses (impactando sectores estratégicos como acero, aluminio, automóviles y productos agropecuarios). Las negociaciones bilaterales colapsaron formalmente en agosto tras la negativa canadiense de aceptar exigencias que Ottawa consideraba violatorias de su soberanía nacional, entre ellas: Restricciones a la capacidad de Canadá para pactar acuerdos comerciales independientes. Exigencias de concesiones en sectores sensibles como el acero, la madera y el sector automotriz. Presiones para reducir protecciones culturales y lingüísticas (como la salvaguarda de la lengua francesa en Quebec).
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