Mexican-American friendship in the age of AMLO and Trump


El 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el ganador indiscutible de las elecciones para presidente de México. De acuerdo con la publicación semanal de The Economist titulada “Mexican-American friendship in the age of AMLO and Trump”: “La transición de cinco meses ha dejado tiempo suficiente para preocuparse por las perspectivas de la relación entre México y los Estados Unidos cuando un nacionalista de derecha está al norte de la frontera y un populista de izquierda en el sur.” Son varias cuestiones las que están en juego:
1.       La frontera, que tiene casi 2.000 millas (3,200 km) de largo y que es cruzada por 1 millón de personas cada día.
2.       Las aproximadamente 35 millones de personas de origen mexicano que viven en los Estados Unidos.
3.       Los lazos económicos vitales que dependen de la buena relación entre ambos países, al igual que la cooperación en temas delicados, desde controlar la inmigración hasta combatir el tráfico de drogas.
De acuerdo con el artículo, el entusiasmo del presidente Donald Trump por construir un muro a lo largo de la frontera y su charla sobre los "violadores" que llegan de México “encienden a sus partidarios en casa, pero atemorizan a sus vecinos.” En 2016, al final de la presidencia de Barack Obama, el 66% de los mexicanos tenía una opinión favorable de los Estados Unidos, según las encuestas del Centro de Investigación Pew, sin embargo, esto se ha reducido al 32%.
En opinión de The Economist, parece ser que la relación entre Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Donald Trump tendrá lazos cercanos que serán resistentes. En primer lugar, sorprendentemente, se señala en el artículo, que la relación entre Trump y López Obrador ha tenido un comienzo positivo. En segundo lugar se encuentra el acuerdo de libre comercio. Para México, algunas de sus disposiciones traen restricciones: una regla que estipula que el 40-45% del ensamblaje final del automóvil debe ser realizado por trabajadores que ganen un promedio de al menos $ 16 dólares por hora, lo que puede desalentar la inversión en México. Pero el USMCA es mucho mejor que ningún acuerdo en absoluto, pues el comercio ha florecido en ambas partes. Para los Estados Unidos, México es el segundo mercado de exportación más grande, sólo detrás de Canadá. Las exportaciones estadounidenses a México valen más que las ventas a Brasil, Rusia, India y China combinadas. Alrededor del 80% de las exportaciones de México van a Estados Unidos. Muchos de estos productos poseen contenido estadounidense que regresa después del procesamiento. Las cadenas de suministro intrincadas unen los dos países. Además, el comercio ha ayudado a que México se modernice, con grandes implicaciones para una tercera área de la relación: la migración. Los migrantes ilegales que cruzan la frontera ya no son principalmente mexicanos. Más inmigrantes ilegales ahora son centroamericanos que se abren paso a través de México. La “caravana” de migrantes que comenzó en Honduras y se dirigió lentamente hacia el norte hacia la frontera con Estados Unidos durante la reciente campaña electoral de medio término refleja esta nueva realidad. Según el artículo, las razones de este cambio son una combinación de disuasión (inversiones en protección de fronteras), demografía (el crecimiento de la población, lo que estimuló la emigración de México, ha estado disminuyendo) y el desarrollo (una mayor oportunidad económica en el país alienta a los mexicanos a quedarse o regresar).
A pesar de esta aparente buena relación aun hay aspectos que podrían hacer que los gobiernos choquen. De acuerdo con la publicación, la decisión de López Obrador de invitar al dictador de izquierda de Venezuela, Nicolás Maduro, a su toma de posesión señala un área de desacuerdo. El presidente electo de México se centra en políticas domésticas, como la reducción de la delincuencia, la corrupción y la pobreza. Incluso antes de asumir el cargo, sus decisiones populistas (por ejemplo, la cancelación del aeropuerto parcialmente construido de la Ciudad de México) han generado temores de intervenciones impredecibles, especialmente en el sector del petróleo. No es difícil imaginar otras iniciativas, por ejemplo, el impulso de su partido por la legalización del cannabis recreativo, creando tensiones con Estados Unidos.
La publicación de The Economist plantea finalmente, que entre México y Estados Unidos existen vínculos que pueden perdurar si ambos países “pueden sobrevivir a las severas pruebas que han estado pasando, y seguramente continuarán experimentando en el periodo Trump-AMLO.”
FUENTE: “Mexican-American friendship in the age of AMLO and Trump”. The Economist. 11-22-18.

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