¿Sabías qué?



Los legisladores que se oponen  a poner un precio al carbón o a la adopción de medidas restrictivas a las emisiones de gases de efecto invernadero argumentan que el hacerlo perjudicaría a empresas y consumidores. Pero las políticas energéticas adoptadas por algunos estados americanos y provincias canadienses demuestran que esos argumentos no tienen fundamento.
En todo el mundo, cerca de 40 países, entre ellos la Unión Europea con 28 miembros, y muchas jurisdicciones más pequeñas se dedican a algún tipo de fijación de precios del carbón. En este hemisferio, Columbia Británica, Quebec, California y nueve estados del noreste han elevado el costo de la quema de combustibles fósiles sin dañar la economía. Alberta (el mayor productor de petróleo y gas de Canadá) y Ontario han dicho que van a adoptar políticas similares.
La fijación de precios del carbón se presenta en dos formas: un impuesto directo sobre las emisiones o un límite a las emisiones.
FUENTE: Editorial, Proof That a Price on Carbon Works, The New York Times, 1-19-15

No hay comentarios.:

Publicar un comentario