The real Hillary Clinton showed up—and asked for America’s trust at the DNC



William A. GalstonFriday, Brookings Institution, 7-29-16
Cuando Hillary Clinton subió al podio el 28 de julio en la Convención Demócrata celebrada en Filadelfia para dar su discurso de aceptación, ella ya había logrado una serie de tareas políticas importantes. La preparación cuidadosa, especialmente la incorporación de propuestas que Bernie Sanders había empujado en la plataforma del partido, con lo cual ayudó a cerrar la brecha entre los partidarios de Sanders y la campaña de Clinton. Los discursos estuvieron bien elaborados por los demócratas.
Aún así, Hillary Clinton en un año dominado por las exigencias para el cambio, no pudo escapar de ser la candidata de la continuidad. Esto no quiere decir que ella se vea obligada a ser defensora del status quo, sin embargo, ella estaba presionada por defender los logros de los últimos ocho años, pero no con la idea de que todos los problemas que heredó Barack Obama  han sido resueltos. Su tarea consistirá ahora en lograr un equilibrio entre la continuidad y la credibilidad argumentando que el presidente Obama creó una base firme para el cambio y que se debe de trabajar  para construir juntos un mejor país en la próxima década. El 1988 discurso de aceptación de George HW Bush es un modelo de cómo este equilibrio puede ser utilizado con éxito, aunque en circunstancias muy diferentes a las que se enfrentó  Hillary Clinton.
No fue una obra maestra de oratoria el discurso de Hillary, pero fue una robusta presentación, esmerada de quién es, cómo piensa y qué tipo de presidente  será… ella planteó preguntas acerca de Donald Trump que van al centro de su candidatura. ¿Sabe él lo suficiente como para ser presidente? ¿Tiene algún plan para cumplir sus grandes promesas? ¿Es un hombre de  carácter? Y lo más significativo: ¿tiene el temperamento para servir como comandante en jefe? …
Por sí mismo, un solo discurso no puede resolver los problemas de un candidato. Pero se puede establecer un sentido de dirección y marcar el camino a seguir. El discurso de aceptación de Hillary Clinton fue un principio- una buena presentación honesta de sí misma. En ese sentido, era totalmente auténtica. Y la autenticidad es la base de la confianza. Leer texto completo
 

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