jueves, 21 de junio de 2018

Violence as an Epidemic: Examining Organized Crime-Related Homicides in the U.S.-Mexico Border from a Public Health Perspective


Resultado de imagen para guerra contra el narcoSe ha visto en los debates de candidatos a presidente, a gobernador y a alcalde; durante los comentarios en noticieros, programas de opinión, en las redes sociales o en una conversación cotidiana. La violencia está arraigada al mexicano y poco se hace para solucionar efectivamente el problema. Más que enfocarlo como un episodio menor de actos violentos, hay que tratarlo como una epidemia, según Fernando Chinchilla y Tony Payan, doctores investigadores para el Centro de México del Instituto Baker para la Política Pública, en Houston, Texas. A lo largo de su reporte intitulado “Violence as an Epidemic…”, examinan la violencia de los homicidios perpetrados por el crimen organizado, durante el período 2005-2013, en la frontera de Texas, Estados Unidos, en conjunto con la de cuatro estados de México: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Las variables que usan para tratar a la violencia desde una perspectiva de salud pública son: 1) la homogeneidad, un método para acumular datos sobre la parte más afectada de la población y determinar patrones que puede seguir la violencia, por ejemplo, el disparo del 365% en los homicidios en Chihuahua durante el primer trimestre del 200, a una tasa de 76 asesinatos por cada 100 mil habitantes. 2) La incidencia es el número de personas que desarrollan un estado de violencia en un período determinado de tiempo, ya sea víctimas o victimarios; en el caso de los cuatro estados de México, a finales del 2013, son jóvenes varones de 15 a 39 años de edad, con una tasa de muertes de 56.9 hombres por cada 100 mil habitantes. Para las cuatro siguientes variables, son factores epidemiológicos, como 4) la predisposición, aunque no sea término médico, apunta a la propensión basada en la genética o en factores del ambiente donde se desarrolla el sujeto. En este caso, la edad y género es un punto medular en la vulnerabilidad de la violencia del crimen organizado: 30% de ninis, jóvenes de 12 a 15 años que no estudian ni trabaja, son vulnerables y jóvenes de 10 a 29 años participan en la violencia callejera. En cuanto al género, los autores concluyen que la agresividad es un componente tradicional de los roles masculinos, más que de los femeninos, tomando en cuenta que los roles se han vuelto cada vez más complejos y dependen de otras variables como el ingreso, la edad y la raza, sobre todo en Estados Unidos. Los hombres provocan más comúnmente actos violentos que las mujeres porque están sumergidos en un entorno sociocultural que alienta la agresividad. 5) los factores que los activan y desactivan, como la corrupción, la impunidad y la ineficiencia del poder judicial, la desconfianza en las autoridades públicas, etc. 6) Los factores de desencadenamiento, los doctores indican que el factor inicial para que se desencadene la epidemia de violencia, son las organizaciones de tráfico de drogas. Aunque hasta el 2013 se tenía información de nueve importantes cárteles (Tijuana, Juárez, Golfo, Sinaloa, Beltrán-Leyva, Zetas, Jalisco Nueva Generación, La familia michoacana y los Caballeros Templarios), las divisiones y los realineamientos crearon entre 60 a 80 pequeños grupos. A esto, la política pública de los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón se enfocó más en una “guerra contra el narco”, en lugar de desarrollar políticas sociales para contener los niveles de violencia. Finalmente, 7) los factores de fortalecimiento, o la probabilidad de obtener la condición o que se refuerce el ciclo de violencia en cada generación; los factores apuntan más a niños vulnerables, cuyas condiciones de abuso, pobreza, mala crianza parental, generan una gran probabilidad de futura criminalidad. Quizá el diagnóstico de Chinchilla y Payan sea grave, pero leer un documento como este es conocer desde otra perspectiva el problema de la violencia, la cual, si se aceptara como una epidemia, se contenderían los daños irreversibles que se perpetran a la salud pública.
FUENTE: Chinchilla, Fernando A. and Payan, Tony. Violence as an Epidemic: Examining Organized Crime-Related Homicides in the U.S.-Mexico Border from a Public Health Perspective. Houston: James A. Baker III Institute for Public Policy / Rice University’s Baker Institute for Public Policy. 09-03-15.
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